01Rehabilitación de fachadas y cerramientos
La rehabilitación de una fachada necesita relacionar el estado del cerramiento con los trabajos que se propongan. Revestimientos, huecos y encuentros forman parte de esa lectura. Una renovación de acabado y una reparación de otros elementos no describen necesariamente la misma actuación. El proyecto debe identificar qué se pretende recuperar y qué comprobaciones sostienen la solución. Los materiales que se quieran conservar requieren su propia valoración. Así el presupuesto puede referirse a una rehabilitación definida, con las superficies y los trabajos que corresponden al edificio estudiado.
02Recuperación de interiores para volver a utilizarlos
Recuperar espacios interiores puede exigir revisar distribución, instalaciones y terminaciones de acuerdo con su estado y con el uso previsto. El objetivo de la rehabilitación debe explicar qué actividad permitirá cada zona. Conservar una pieza existente y adaptar el espacio que la rodea son decisiones que necesitan estudiarse juntas. La propuesta debe reconocer esas relaciones al definir los trabajos. De ese modo, la renovación interior se puede valorar por la función que recupera y por su integración con el edificio, además de por el acabado visible.
03Cubiertas dentro de la rehabilitación del conjunto
La cubierta forma parte de la protección exterior del edificio y se relaciona con fachadas, evacuación del agua y espacios interiores. Una actuación sobre ella necesita identificar los elementos que se revisarían y las terminaciones previstas. Reparación e impermeabilización deben describirse según el problema y la solución estudiados. Si se plantean mejoras adicionales, conviene diferenciar su función dentro del proyecto. Esta definición permite coordinar la cubierta con otras obras de rehabilitación. El presupuesto debe reflejar el trabajo concreto, sin deducirlo únicamente por la superficie o por una imagen del tejado.